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¿Cómo apoya la Fundación Fénix a reclusos y liberados para su reinserción en la sociedad? El rugby, la espiritualidad, la formación en oficios y el trabajo. Con Alejandro Sciarra y Johonattan Rodríguez

En Perspectiva · Entrevista – Alejandro Sciarra y Johonattan Rodriguez – Fundación Fénix La Fundación Fénix acompaña a personas privadas de libertad y a quienes recuperan la libertad mediante una propuesta que combina deporte, desarrollo personal, espiritualidad, formación y apoyo para acceder a un empleo .

La fundación nació en 2019 en la cárcel de Las Rosas, en Maldonado, impulsada por dos argentinos residentes en ese departamento que buscaban replicar la experiencia de Espartanos, un proyecto que utiliza el rugby en contextos penitenciarios.

La idea, relató Sciarra, era llevar a las cárceles “un deporte formador y sobre todo transformador”, dijo su gerente general, Alejandro Sciarra , en diálogo con Emiliano Cotelo en En Perspectiva .

Desde entonces, la organización se extendió a unidades penitenciarias de Montevideo, Maldonado, Cerro Largo y Lavalleja .

Sciarra dijo que hoy cuenta con más de 150 voluntarios y trabaja con aproximadamente 200 personas privadas de libertad, además de una cantidad similar de personas que ya están en libertad.

En las unidades donde está presente, la Fundación desarrolla actividades y dispone de espacios propios —pabellones cedidos por el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR)— para quienes participan del proceso.

El equipo masculino de rugby en ronda durante un partido.

Foto: Facebook de Fundación Fénix El ingreso comienza con la voluntad de cada persona de sumarse a las actividades.

Después, el INR evalúa si autoriza su participación, teniendo en cuenta las condiciones de conducta y el compromiso con el programa.

“Primero ellos se meten en las actividades; luego, si se logra cierta consistencia, pasan a vivir al espacio común de Phoenix”, explicó Sciarra.

La vida en esos pabellones sigue formando parte del sistema penitenciario, pero busca generar otras formas de convivencia.

“Se forma una comunidad de vida sana”, señaló el gerente de Fénix.

El orden, el descanso, la actividad física, el respeto y la ausencia de agresiones son algunos de los aspectos que la organización procura fortalecer en el día a día.

El deporte como puerta de entrada El rugby ocupa un lugar central en la propuesta.

Sciarra explicó que, a diferencia de otras disciplinas que muchos participantes ya conocen, permite aprender una actividad nueva y sus reglas desde el comienzo.

“El rugby implica un cambio de mentalidad para ellos”, dijo.

El deporte, agregó, los lleva a pensar en el equipo, respetar al juez y entender que forman parte de algo más grande que cada uno.

“Empiezan a pensar en clave de reglas, de respeto al juez”, explicó.

Entre las normas que citó está aceptar las decisiones arbitrales: “El juez no se le discute, siempre tiene la razón”.

Para Sciarra, el rugby ayuda a trabajar la confianza, la convivencia y el sentido de pertenencia.

La fundación organiza también encuentros y partidos, incluso con el proyecto argentino Espartanos.

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Alejandro Sciarra (@alejandrosciarrauy) La dimensión espiritual es otro componente, aunque no se plantea como una práctica exclusivamente religiosa.

“La espiritualidad entendida como sentido de la trascendencia, más allá de lo religioso”, dijo Sciarra.

En las actividades participan personas de distintas creencias y también quienes no se identifican con una religión.

Para el gerente de Fénix, esos espacios pueden ofrecer “un lugar de paz, de recogimiento, de compartir con otros”.

La Fundación también trabaja sobre el autoconocimiento, el autocontrol y los vínculos.

Sciarra aclaró que no brinda tratamiento de adicciones: “Nosotros no hacemos tratamiento de adicciones”.

Cuando se requiere atención especializada, explicó, derivan a dispositivos del Estado.

En paralelo, los talleres de desarrollo personal buscan ayudar a los participantes a sanar vínculos y revisar sus comportamientos.

El acompañamiento después de la liberación El trabajo no termina cuando una persona sale de prisión.

En Maldonado, la Casa Fénix funciona como un hogar de medio camino para quienes completaron el proceso dentro de la cárcel y no tienen dónde vivir o no quieren regresar al lugar donde residían.

Allí reciben acompañamiento y pueden continuar con actividades, formación y preparación para la vida fuera del sistema penitenciario.

La casa tiene un aula de 120 metros cuadrados donde los residentes aprenden oficios en coordinación con INEFOP .

También se desarrollan cursos en áreas como sanitaria, herrería y construcción.

En la Unidad 6 de Punta de Rieles, la Fundación inició, además, un proyecto de finanzas personales en acuerdo con la Universidad de Montevideo , para acompañar a quienes comienzan a trabajar y a manejar sus propios ingresos.

Johonattan Rodríguez conoce ese proceso desde dentro.

Estuvo preso cinco meses en la cárcel de Campanero y lleva alrededor de siete meses en libertad.

Durante la entrevista participó por Zoom desde su trabajo, en una empresa vinculada a la construcción de casas modulares.

Contó que conoció a Fénix en el patio de la cárcel, cuando vio a un integrante de la organización con una pelota de rugby.

“Me dijo que era un grupo de personas que jugaban al rugby para recuperar a las personas en contexto de encierro y darles una posibilidad, una segunda oportunidad”, recordó.

Rodríguez contó que el deporte y las otras actividades le ayudaron a cambiar hábitos y a imaginar una vida distinta.

“Se puede cambiar la matriz de pensamiento gracias al deporte y todas las otras actividades que tiene Fénix”, dijo.

Tras salir, se instaló en la Casa Fénix de Maldonado y comenzó a formarse en distintos oficios.

A través de contactos de la Fundación llegó a una oportunidad laboral en una empresa que emplea a personas liberadas.

“Yo sin Fénix no estaría acá”, resumió.

En la casa, explicó, tiene actividades durante toda la semana: atención psicológica, espacios de espiritualidad, práctica deportiva y cursos.

Su objetivo ahora es sostener el trabajo y ahorrar para alquilar una vivienda.

También quiere seguir vinculado a la organización: “Yo de Fénix no me separo más”.

Sobre la etapa que está viviendo, dijo: “La realidad superó todas las expectativas”.

La conexión con empresas es una parte importante del proceso.

Sciarra contó que la Fundación mantiene contacto con firmas de los rubros de la construcción, la jardinería y la logística para identificar oportunidades laborales.

“Hacemos mucho seguimiento y estamos muy cerca de los procesos”, explicó.

También destacó que las personas que consiguen esos puestos entienden que el esfuerzo individual es clave: “Las oportunidades están ahí, dependen de ellos mismos; son ellos mismos los que hacen el trabajo real”.

Medición de resultados y planes de crecimiento Sciarra señaló que la Fundación aún no cuenta con una evaluación técnica y profesional de impacto, y que está trabajando para desarrollarla.

Como parte de sus registros internos, dijo que las mediciones propias ubican la reincidencia entre el 22% y el 25% .

Como referencia general, mencionó cifras de 70% o más, aunque aclaró que la reincidencia varía según el período que se mida y las franjas etarias.

La organización plantea esos datos como mediciones propias, no como una evaluación externa de impacto.

Fénix busca ampliar su presencia.

Uno de los proyectos es abrir una Casa Fénix en Montevideo , en un terreno cedido por el centro educativo Los Tréboles, cerca de la Unidad 6.

La ubicación permitiría un seguimiento más cercano de las personas que egresan y facilitaría la participación de voluntarios.

La casa de Maldonado también puede crecer: está en un terreno de 3.600 metros cuadrados y la organización busca equipar mejor el aula para continuar con la formación.

La expansión requiere más voluntarios y recursos.

Sciarra explicó que el rugby es la principal puerta de entrada a las unidades, pero que no es necesario ser experto para colaborar: “No es que necesitamos una gran experiencia en el deporte, sino gente que tenga ganas y que le guste, que tenga vocación de esto de servir a otro”.

La Fundación se financia con donaciones privadas y actividades de recaudación.

Su objetivo, dijo el gerente, es seguir creciendo y extender un proceso que una el trabajo dentro de las cárceles con el acompañamiento, la formación y las oportunidades laborales después de la liberación.

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El rugby, la espiritualidad, la formación en oficios y el trabajo.

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